Trail runners in the mountains with Barcelona skyline

Qué comer en una ultra trail: guía práctica de nutrición en carrera

Un relato fisiológico del deterioro progresivo — y de cómo cada decisión de nutrición puede acelerar o retrasar ese proceso.

El kilómetro 60 de una ultra no se parece al kilómetro 60 de un maratón. No es una cuestión de distancia. Es una cuestión de estado fisiológico acumulado.

A esa altura del esfuerzo, el cuerpo del deportista es un sistema diferente al que salió por la mañana. Las reservas han caído. Los tejidos han acumulado daño. La barrera intestinal está bajo estrés. El sistema nervioso empieza a recibir señales de alarma desde varios frentes a la vez. Y la nutrición — que en las primeras horas era casi un trámite — se convierte en el factor que más puede marcar la diferencia.

Esto es lo que ocurre, sistema por sistema, y cómo responde una formulación honesta a cada uno de esos procesos.

El sistema energético: glucógeno agotado, grasa insuficiente, presión máxima sobre la ingesta

Las reservas de glucógeno muscular y hepático — en torno a 400-500g en un deportista bien entrenado — duran aproximadamente 90 minutos a intensidad moderada-alta. En una ultra de 60 kilómetros, llevas horas dependiendo exclusivamente de la ingesta externa para mantener el suministro de glucosa.

La oxidación de grasas puede compensar parte de ese déficit, pero tiene un límite funcional: el cerebro no puede oxidar ácidos grasos directamente, y la intensidad del ejercicio en la mayoría de ultras es demasiado alta para depender únicamente de las grasas. El resultado es una dependencia creciente de los carbohidratos exógenos — exactamente en el momento en que el sistema digestivo tiene menos capacidad de procesarlos.

Aquí es donde el ratio 1:0,8 entre glucosa y fructosa cobra su máxima relevancia. Los dos transportadores intestinales — SGLT-1 para glucosa, GLUT-5 para fructosa — trabajan en paralelo y permiten absorber hasta 90g de carbohidrato por hora sin saturar el sistema. A kilómetro 60, con un intestino ya comprometido, esa eficiencia no es un detalle técnico: es la diferencia entre mantener el ritmo y empezar a caminar.

El sistema electrolítico: pérdidas acumuladas que el cuerpo ya no puede ignorar

En las primeras dos horas, una pérdida de 300mg de sodio por hora es manejable. El organismo tiene reservas. Pero a kilómetro 60, tras seis, ocho o diez horas de sudoración, el déficit acumulado puede superar los 3.000-4.000mg de sodio. En ese punto, la hiponatremia — nivel bajo de sodio en sangre — empieza a convertirse en un riesgo real.

Los síntomas iniciales son engañosos: fatiga general, ligera confusión, sensación de pesadez que el deportista atribuye al cansancio acumulado. Pero lo que está ocurriendo es una alteración del equilibrio osmolático que afecta directamente a la transmisión neuromuscular, a la contracción muscular y a la función cognitiva.

Con 400mg de sodio en forma de citrato sódico por gel, Novafit está diseñado para cubrir esa reposición de forma real, no simbólica. El citrato sódico tiene mayor biodisponibilidad que la sal común durante el esfuerzo, lo que significa que cada miligramo llega cuando y donde tiene que llegar.

El magnesio cuenta la misma historia, amplificada. A kilómetro 60, las pérdidas acumuladas por sudor — entre 4 y 8mg por litro — han dejado al músculo con reservas críticamente bajas. El ciclo de contracción-relajación muscular empieza a fallar. Los calambres no son el problema: son el síntoma de un problema metabólico que lleva horas gestando. El bisglicinato de magnesio, con su absorción por vía aminoacídica independiente del pH gástrico, llega al músculo incluso cuando el sistema digestivo ya apenas funciona con normalidad.

La barrera intestinal: el órgano que nadie mira hasta que falla

Durante el ejercicio intenso, el flujo sanguíneo se redistribuye hacia los músculos activos. El aparato digestivo recibe entre un 20 y un 40% menos de irrigación de lo normal. En esfuerzos cortos, el intestino tolera esa isquemia transitoria sin consecuencias mayores.

Pero a kilómetro 60, tras horas de hipoperfusión intestinal, la barrera epitelial empieza a perder integridad. Las uniones estrechas entre enterocitos — las células del intestino delgado — se debilitan. El fenómeno conocido como “leaky gut” del ejercicio no es una metáfora: es la permeabilización literal de la pared intestinal bajo estrés fisiológico prolongado.

Las consecuencias son dobles. Primera: la absorción de nutrientes se vuelve errática — el gel que tomas puede no absorberse con la eficiencia esperada. Segunda: elementos del contenido intestinal pueden pasar a la circulación y activar una respuesta inflamatoria sistémica que acelera la fatiga.

La pulpa de fruta real que usamos en Novafit tiene aquí una ventaja fisiológica concreta. El intestino lleva milenios procesando fruta entera: su matriz natural — fibras, enzimas, agua estructural — facilita el trabajo digestivo incluso bajo estrés. Los aditivos artificiales, los espesantes sintéticos y los aromas químicos son sustancias que el intestino no siempre gestiona bien en condiciones normales. A kilómetro 60, con la barrera ya comprometida, pueden ser el detonante de ese rechazo digestivo que obliga a muchos deportistas a parar.

La fatiga sensorial: cuando el cuerpo rechaza lo que necesita

Hay un mecanismo de protección que el organismo activa en esfuerzos muy prolongados y que la mayoría de guías de nutrición deportiva no mencionan: la fatiga sensorial hacia los sabores dulces artificiales.

Tras horas ingiriendo los mismos sabores sintéticos — dulces, intensos, químicamente uniformes — el cerebro empieza a generar una respuesta de rechazo progresivo. No es debilidad mental. Es una respuesta adaptativa real: el sistema nervioso central reduce la motivación para ingerir sustancias que ya asocia con malestar digestivo acumulado.

La fruta real tiene un perfil sensorial radicalmente distinto: limpio, fresco, reconocible, no empalagoso. El cerebro la procesa como alimento — porque lo es. Esa diferencia, que parece irrelevante en el kilómetro 5, se vuelve determinante en el 60, cuando el deportista necesita forzarse a comer algo que su cuerpo rechaza activamente.

El gel de plátano infusionado con menta que formulamos no es un capricho de sabor. La menta tiene efectos documentados sobre la reducción de la sensación subjetiva de esfuerzo y sobre la estimulación de la ingesta en momentos de fatiga sensorial intensa. El plátano aporta un perfil de carbohidratos naturalmente equilibrado. Juntos, producen algo que el cuerpo quiere tomar en el kilómetro 60, no solo algo que puede tolerar.

La fatiga central: el cerebro también se agota

El último sistema en deteriorarse — y el más determinante en ultras — es el sistema nervioso central. La fatiga central no es solo cansancio. Es una reducción activa de la señal motora que el cerebro envía a los músculos, mediada en parte por cambios en la química cerebral.

Uno de los mecanismos más estudiados es el papel del triptófano. Durante el ejercicio prolongado, el nivel de triptófano libre en sangre aumenta, y el triptófano atraviesa la barrera hematoencefálica y se convierte en serotonina. Un exceso de serotonina cerebral contribuye a la sensación de fatiga, somnolencia y pérdida de motivación que muchos ultrarunners conocen bien en la segunda mitad de la carrera.

Los aminoácidos de cadena ramificada — leucina, isoleucina y valina — compiten con el triptófano por el mismo transportador en la barrera hematoencefálica. Cuando sus niveles son adecuados, reducen la entrada de triptófano al cerebro y, con ello, la acumulación de serotonina. Ese mecanismo no elimina la fatiga, pero retrasa su aparición y modera su intensidad — precisamente cuando el deportista más lo necesita.

Es por eso que las barritas Novafit incorporan BCAAs y L-Glutamina en su formulación — 188mg y 68mg respectivamente por barrita. La L-Glutamina añade una capa adicional de protección: es el combustible preferido de los enterocitos y los linfocitos, contribuyendo simultáneamente a mantener la integridad de la barrera intestinal y a sostener la respuesta inmune, que el ejercicio prolongado compromete de forma significativa.

En una estrategia de nutrición completa para ultras, combinar las barritas Novafit — con su aporte de BCAAs y glutamina — con los geles en los tramos de mayor intensidad, permite cubrir tanto las necesidades energéticas inmediatas como la protección neuromuscular e intestinal que el kilómetro 60 exige.

El kilómetro 60 de una ultra no lo gana quien más ha entrenado. Lo gana quien mejor ha preparado cada sistema del cuerpo para seguir funcionando cuando todos fallan al mismo tiempo.

Hay quien llega al kilómetro 60 rezando. Hay quien llega habiendo comido bien. Tú decides.

Sant Feliu de Llobregat, Barcelona · Artesanos del rendimiento desde hace doce años

Deja una respuesta