Portada del artículo "¿Los geles con lactato funcionan?" junto a barritas energéticas NovaFit en una pista de pádel

¿Los geles con lactato funcionan?: lo que la ciencia ya confirma y lo que todavía está por confirmar

Una mirada honesta a los carbohidratos, el sesgo mediático y el nuevo boom del lactato exógeno en el deporte de resistencia.

En resumen

El mecanismo del lactato es ciencia sólida; que tomarlo por vía oral mejore el rendimiento en resistencia, todavía no está demostrado. Conviene separar dos planos que la conversación pública mezcla constantemente: el mecanismo fisiológico y la evidencia clínica de que ese mecanismo se traduzca en una mejora real y repetible en competición.

  • El carbohidrato sigue siendo la base indiscutible. Los depósitos de glucógeno son limitados (80–100 g en hígado, 300–500 g en músculo), así que el aporte exógeno es una de las intervenciones con mayor respaldo de la historia de la medicina del deporte.
  • El límite nunca fue la maltodextrina, fue usar una sola fuente. El transportador SGLT1 satura en torno a 1,0–1,2 g/min (unos 60 g/h). La fructosa entra por una vía independiente, el GLUT5.
  • Los carbohidratos múltiples transportables son el estándar de oro. Desde Jeukendrup y Currell (2008) hasta Podlogar et al. (2022), con ratios de 2:1 hasta 1:0,8 e ingestas de 90–120 g/h.
  • La lanzadera de lactato es real. Brooks demostró que el lactato es combustible, precursor gluconeogénico y molécula señalizadora. Eso no está en discusión.
  • La ingesta oral de lactato es otra cosa. McCarthy et al. (2024) encontró que el lactato sódico oral no elevaba de forma significativa el lactato en sangre y sí provocaba efectos gastrointestinales de moderados a severos.
  • La única excepción documentada es puntual. En esfuerzos muy breves y de intensidad supramáxima, (cercana o superior al VO2max), algunas sales de lactato muestran un ligero efecto tampón sobre la acidosis metabólica, pero ese hallazgo no se traslada a pruebas de resistencia de larga distancia.
  • Los propios productos de lactato son, en más de un 85–90% de su peso, carbohidrato convencional. Cualquier rendimiento observado proviene sobre todo de esa base glucídica ya conocida.
  • Lo que vale para el pelotón profesional no se traslada sin más al deportista popular. Los estudios se han hecho mayoritariamente en muestras pequeñas de atletas de élite, con una capacidad de absorción intestinal y una supervisión médica muy distintas a las del aficionado.

Introducción

En los últimos años, el panorama de la nutrición deportiva en disciplinas de resistencia como el ciclismo, el triatlón y el trail running ha experimentado una efervescencia sin precedentes. Por un lado, ha surgido una corriente, todavía minoritaria pero con presencia creciente en redes sociales y foros, de deportistas que contemplan con cierto recelo a la maltodextrina y a las fuentes tradicionales de carbohidratos, asociándolas erróneamente a problemas digestivos o picos insulínicos. Por otro lado, impulsado por titulares llamativos en la prensa deportiva especializada y por la aparición de marcas pioneras en el pelotón profesional, ha irrumpido con fuerza mediática el concepto del lactato exógeno: la suplementación directa con lactato mediante geles y bebidas intra-entrenamiento.

Es una excelente noticia que la ciencia de la bioenergética y la nutrición continúe explorando nuevas fronteras. Sin embargo, en la era del consumo rápido de información, resulta vital para el deportista, el entrenador y el profesional de la salud saber diferenciar entre dos planos que frecuentemente se confunden: el mecanismo fisiológico, (los procesos bioquímicos fascinantes que ocurren a nivel celular y mitocondrial), y la evidencia clínica demostrada, (la prueba fehaciente de que la ingesta de un ingrediente se traduce en una mejora real, medible y repetible del rendimiento en competición).

A continuación, analizamos de manera exhaustiva el mapa completo del combustible durante el ejercicio de resistencia: desde los pilares metabólicos más consolidados hasta las hipótesis más recientes en fase de investigación, pasando por la visión de los medios, las voces críticas de la medicina deportiva y los límites reales para el deportista popular.

1. El punto de partida: por qué el carbohidrato sigue siendo la base indiscutible

Para comprender el debate actual alrededor de cualquier nuevo suplemento ergogénico, primero es necesario recordar los fundamentos biológicos que rigen el rendimiento en esfuerzos prolongados.

Durante el ejercicio de intensidad moderada a alta, (por encima del primer umbral ventilatorio o láctico), los carbohidratos constituyen el sustrato energético cuantitativamente más eficiente y primordial para el músculo esquelético. Puesto que los depósitos endógenos de glucógeno —almacenados principalmente en el hígado, (aprox. 80–100 g), y en la masa muscular, (aprox. 300–500 g según la masa magra y el estado de entrenamiento)— son estrictamente limitados, su agotamiento paulatino conduce indefectiblemente a la fatiga central y periférica, a la caída drástica de la potencia vatios/kg y al temido fenómeno de la "pájara" o bonking. Por este motivo, el aporte exógeno de carbohidratos durante la actividad es una de las intervenciones con mayor respaldo y evidencia en la historia de la medicina del deporte.

Vías de absorción intestinal dual: la maltodextrina y la glucosa entran por el transportador SGLT1 hasta un máximo aproximado de 60 g/h, mientras la fructosa usa el transportador GLUT5 en paralelo

El desafío del límite intestinal y la solución de los múltiples transportadores

Históricamente, el gran obstáculo de la suplementación en ruta no ha sido la capacidad del músculo para oxidar glucosa, sino la capacidad del sistema digestivo para absorberla sin saturarse. El transportador epitelial de glucosa dependiente de sodio (SGLT1), ubicado en la membrana de los enterocitos intestinales, presenta un techo fisiológico de saturación situado en torno a 1,0–1,2 gramos por minuto, (aproximadamente 60 gramos por hora). Cuando un deportista intenta superar esta tasa ingiriendo únicamente glucosa o polímeros de glucosa, (como la maltodextrina), los transportadores se saturan. El exceso de azúcar no absorbido permanece en el lumen intestinal, incrementando la osmolaridad, atrayendo agua por ósmosis y desencadenando malestar gastrointestinal, hinchazón, calambres y diarrea.

La solución a este cuello de botella no consistió en demonizar la maltodextrina —de cuya mala fama hablamos en detalle en un artículo aparte—, sino en aplicar un descubrimiento fisiológico crucial: la utilización de carbohidratos múltiples transportables. La fructosa utiliza una vía de transporte intestinal completamente independiente y paralela a través de la proteína GLUT5. Al combinar de forma estratégica fuentes de glucosa/maltodextrina con fructosa, se activan ambos transportadores (SGLT1 y GLUT5) simultáneamente.

Iniciada por los trabajos pioneros del Dr. Asker Jeukendrup y el Dr. Kevin Currell a mediados de los años 2000, esta estrategia ha sido ampliamente ratificada en la literatura científica reciente. Investigaciones contemporáneas, (como Podlogar et al., 2022), demuestran que ratios optimizadas entre glucosa y fructosa, (variando desde 2:1 hasta 1:0,8 o 1:1 en ingestas elevadas de hasta 90–120 g/h), maximizan las tasas de oxidación exógena de carbohidratos, preservan el glucógeno hepático y mantienen una excelente tolerancia digestiva en atletas entrenados.

En definitiva: la matriz de carbohidratos múltiples transportables se mantiene como el estándar de oro, (gold standard), incontestable de la nutrición deportiva de resistencia.

2. La nueva pieza del mapa: la fisiología del lactato exógeno

Para entender por qué el lactato ha capturado la atención de investigadores y formuladores de suplementos, es necesario desmontar primero un mito histórico persistente en la cultura popular deportiva.

De "desecho metabólico" a combustible de élite: la lanzadera de lactato

Durante décadas, el lactato, (erróneamente confundido con el ácido láctico), fue catalogado de forma injusta como un residuo metabólico tóxico, el responsable directo de las agujetas y el causante principal de la fatiga muscular. La investigación moderna en bioenergética, liderada fundamentalmente por los trabajos seminales del profesor George A. Brooks (Universidad de California en Berkeley) desde la década de 1980, ha demostrado que esta visión era profundamente equivocada.

A través de la formulación de la teoría de la lanzadera de lactato, (Lactate Shuttle), Brooks demostró que el lactato es, en realidad, un intermediario metabólico extraordinariamente dinámico y un combustible de primer orden:

  • Pila de combustible aeróbica: las fibras musculares de contracción rápida (tipo II) producen lactato durante esfuerzos intensos; este lactato es transportado mediante proteínas monocarboxilato (MCT1 y MCT4) hacia las fibras lentas (tipo I), el músculo cardíaco y el cerebro, donde es reconvertido en piruvato e introducido en la mitocondria para producir ATP de manera altamente eficiente.
  • Precursor gluconeogénico: en el hígado y los riñones, el lactato es retransformado en glucosa a través del Ciclo de Cori.
  • Molécula señalizadora, (lactormona): el lactato actúa como una molécula de señalización celular capaz de estimular la biogénesis mitocondrial, la angiogénesis y la adaptación al entrenamiento de resistencia.

La gran pregunta: ¿funciona la ingesta oral de lactato exógeno?

Sabiendo que el lactato endógeno es un excelente combustible metabólico, la hipótesis de la industria de los suplementos parece lógica: si aportamos lactato directamente por vía oral durante el ejercicio, ¿obtendremos una fuente energética adicional que ahorre glucógeno y mejore el rendimiento?

Aquí es donde la ciencia exige rigurosidad y prudencia, pues la literatura científica ofrece un panorama complejo y matizado:

  • Absorción y barrera osmótica: a diferencia de la producción interna de lactato, el lactato suplementado oralmente debe atravesar el tracto digestivo. Para ser formulado en polvos o geles, el lactato suele unirse a sales minerales, (lactato sódico, lactato cálcico, lactato potásico). El estudio de referencia publicado por McCarthy et al. (2024) en el Journal of Applied Physiology analizó la ingesta oral de lactato sódico en múltiples concentraciones y condiciones. Los resultados fueron contundentes: la ingesta oral no incrementó de forma significativa las concentraciones de lactato en sangre y provocó una alta incidencia de efectos adversos gastrointestinales de moderados a severos, (incluyendo náuseas y vómitos). Esto se debe a la elevadísima carga osmótica e hipertonicidad digestiva de estas sales salinas.
  • Resultados en rendimiento práctico: la inmensa mayoría de los ensayos clínicos controlados con placebo en pruebas de resistencia, (como contrarrelojes de ciclismo de 20 km o 40 km), utilizando dosis tolerables, no han encontrado mejoras estadísticamente significativas en el rendimiento ni en la potencia media generada.
  • *Aportes específicos de tampón, (buffering):* en algunos protocolos muy concretos de intensidad supramáxima, (cercana o superior al VO2max, con esfuerzos breves intermitentes), la ingesta de ciertas sales de lactato ha mostrado un ligero efecto amortiguador de la acidosis metabólica, (incrementando el bicarbonato sanguíneo de forma similar al bicarbonato de sodio), pero sus efectos en la resistencia de larga distancia siguen sin estar respaldados.

Además, las formulaciones comerciales que promueven el lactato como ingrediente "revolucionario" continúan incluyendo como ingrediente mayoritario, (en más de un 85-90% de su peso), la matriz de carbohidratos tradicionales (glucosa, maltodextrina y fructosa). Por lo tanto, cualquier rendimiento observado proviene de la base glucídica bien conocida y no necesariamente de la pequeña dosis de lactato añadida.

3. El boom del lactato en la prensa deportiva y la corriente crítica

3.1. Titulares sensacionalistas y el fenómeno del "pelotón profesional"

En los últimos meses, medios de comunicación de gran alcance, suplementos deportivos de prensa generalista y portales web especializados en ciclismo han dedicado espacio a titulares impactantes: "La última revolución del Tour de Francia", "El maná metabólico de los ciclistas profesionales" o "Los geles de lactato que cambian las reglas del juego".

Esta cobertura periodística responde a un fenómeno recurrente en la industria del deporte: el efecto contagio del deporte de élite. Cuando se divulga que un equipo del WorldTour o un triatleta de clase mundial prueba un nuevo protocolo o ingrediente, (ya ocurriera en su momento con las cetonas exógenas, el bicarbonato encapsulado o los sensores de glucosa continua), el mercado aficionado reacciona con un deseo inmediato de replicar la estrategia.

Sin embargo, los medios de comunicación a menudo simplifican los mecanismos fisiológicos complejos, omitiendo los matices que los propios investigadores destacan en los estudios. Se crea así un aura de "ingrediente secreto" o "fórmula mágica" que promete ganancias marginales sin haber consolidado primero los pilares fundamentales.

El ciclo del hype en la prensa deportiva: descubrimiento metabólico y prueba en el pelotón profesional, titulares sensacionalistas, mito comercial y expectativa desmedida, y finalmente publicación de ensayos independientes y revisión crítica

3.2. La voz crítica de la ciencia y la nutrición deportiva

Frente al entusiasmo publicitario, las figuras más influyentes de la ciencia del deporte y la medicina de la nutrición han alzado una voz reflexiva y crítica.

Divulgadores científicos e investigadores de prestigio internacional —como el Dr. Asker Jeukendrup en su plataforma MySportScience— han titulado recientemente revisiones sobre el tema bajo epígrafes reveladores: "Lactate: from villain to fuel to hype?", ("Lactato: ¿de villano a combustible, y ahora a humo?"). La comunidad científica enfatiza varios puntos clave para desarticular la mitificación:

  • Confusión entre producción endógena y suplementación exógena: que el cuerpo utilice lactato de forma natural a través del metabolismo celular no significa automáticamente que beber lactato potencie dicho proceso. El cuerpo produce decenas de gramos de lactato por hora durante el ejercicio intenso; agregar 5 u 8 gramos de lactato por vía oral en un gel representa una fracción mínima que, para colmo, enfrenta serios problemas de absorción intestinal.
  • El peaje digestivo de la carga salina: nutricionistas clínicos de equipos profesionales advierten de que la carga mineral, (sodio, calcio o potasio), necesaria para estabilizar el lactato en forma de sal eleva la osmolaridad de las formulaciones. En situaciones reales de carrera, con calor y deshidratación parcial, esto aumenta exponencialmente el riesgo de parada gastrointestinal.
  • El principio de cautela metabólica: catedráticos en bioenergética mitocondrial y fisiología del ejercicio, como el Dr. Jesús Rodríguez Huertas (Universidad de Granada), señalan que la introducción desmedida de metabolitos exógenos podría incluso interactuar de forma no deseada con las vías de señalización endógenas del propio organismo. Son necesarios ensayos clínicos independientes, aleatorizados y a doble ciego para determinar la inocuidad y eficacia real a largo plazo antes de recomendar su uso masivo.

3.3. El sesgo de extrapolación: la falta de datos en ciclistas y runners no profesionales

Uno de los puntos más críticos y menos debatidos en la divulgación deportiva es la enorme brecha metodológica existente entre los estudios en atletas de élite y la realidad del deportista popular o no profesional.

Existe una evidente dificultad para encontrar literatura científica rigurosa realizada específicamente en cohortes de ciclistas, corredores o triatletas de nivel amateur. La inmensa mayoría de los datos disponibles provienen de dos fuentes limitadas:

  • Ensayos de laboratorio con muestras de tamaño muy reducido, (a menudo entre 8 y 12 sujetos), formados por atletas masculinos jóvenes de muy alto rendimiento.
  • Observaciones empíricas e informales en estructuras profesionales del ciclismo.

¿Por qué es un error grave extrapolar los datos de un profesional a un deportista aficionado?

  • Flexibilidad metabólica y capacidad de oxidación: un ciclista profesional posee una densidad mitocondrial, un flujo sanguíneo muscular y un volumen de transportadores intestinales (SGLT1 y GLUT5) significativamente superior al de un deportista popular. Un profesional puede asimilar y oxidar 100-120 g/h de carbohidratos porque ha entrenado el sistema digestivo durante miles de kilómetros al año. El deportista amateur, al intentar imitar estas ingestas o añadir ingredientes de alta carga osmótica como el lactato, satura con suma facilidad su tracto digestivo.
  • Intensidad relativa y gasto energético: el flujo de lactato endógeno en un atleta que desplaza 400 vatios en un puerto de montaña es masivo. En un ciclista aficionado que mueve 180 vatios o un runner que corre a 5:15 min/km, el perfil metabólico es radicalmente distinto y la prioridad absoluta del organismo sigue siendo la oxidación de glucosa exógena bien tolerada y la grasa intramuscular.
  • Supervisión médica vs. soledad del atleta popular: los deportistas del pelotón profesional consumen suplementación bajo estricta monitorización médica y analítica, (control de pH en sangre, electrolitos, lactatemia continua, ecografías digestivas). El corredor o ciclista popular no cuenta con este respaldo, por lo que experimentar con sustancias altamente osmóticas durante una prueba cicloturista o un maratón puede arruinar meses de preparación por problemas gastrointestinales.

3.4. Consenso de médicos y nutricionistas para el "durante" la actividad física

Al recopilar las valoraciones de colegios de nutricionistas, especialistas en medicina del deporte y publicaciones de revisión de categoría científica, el consenso actual sobre qué consumir durante la actividad física se sintetiza en las siguientes pautas claras:

  • Prioridad absoluta: asegurar una ingesta adecuada de carbohidratos solubles, (entre 30 g/h y 90 g/h según la duración e intensidad de la prueba), utilizando matrices probadas de carbohidratos múltiples transportables.
  • Hidratación y reposición de sodio: el sodio sigue siendo el electrolito clave para mantener la volemia y favorecer la cotransportación de la glucosa en el intestino.
  • Prudencia con las modas: los suplementos de lactato exógeno, cetonas o tamponadores complejos deben ser considerados en la actualidad como ingredientes experimentales en fase de evaluación. No deben sustituir en ningún caso a la pauta básica de carbohidratos ni ser estrenados el día de una competición importante.

4. Comparativa de evidencia científica

Para visualizar de forma clara y directa la situación científica actual de ambas estrategias nutricionales, la siguiente tabla resume los parámetros fundamentales respaldados por la literatura:

Parámetro evaluadoCarbohidratos múltiples transportables (glucosa/maltodextrina + fructosa)Lactato exógeno oral (sales de lactato)
Mecanismo fisiológicoBien establecido y demostrado: uso simultáneo y paralelo de los transportadores intestinales SGLT1 y GLUT5.Plausible pero complejo: basado en la lactate shuttle, pero su absorción y uso energético por vía oral están cuestionados.
Evidencia en rendimientoSólida, consistente y replicada: décadas de ensayos confirman retraso de la fatiga y preservación del rendimiento.Limitada e inconsistente: sin mejoras claras en pruebas de resistencia; posibles beneficios marginales en sprints breves.
Tolerancia gastrointestinalAlta tolerancia: formulados en ratios adecuados (2:1 o 1:0,8), reducen significativamente el riesgo de molestias.Variable a problemática: la elevada carga osmótica de las sales de lactato genera alta tasa de náuseas y malestar.
Grado de consolidaciónConsolidado: estándar de oro en las guías internacionales de nutrición deportiva (ACSM, ISSN).Emergente / en investigación: fase de pruebas de campo e investigación básica.
Aplicabilidad en aficionadosDirecta y recomendada: beneficio claro para cualquier deportista que entrene más de 60-90 minutos.Desaconsejada sin prueba previa: alto riesgo de malestar digestivo por falta de adaptación e individualización.

5. El enfoque de Novafit: rigor técnico, matriz multinivel y elaboración artesanal

En Novafit, nuestra filosofía de desarrollo de producto parte de una premisa irrenunciable: formular basándonos de manera estricta en la evidencia científica consolidada, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia activa sobre la literatura científica para evolucionar cuando los nuevos ingredientes demuestren una eficacia fehaciente y segura.

No creemos en las modas pasajeras ni en añadir ingredientes en dosis simbólicas, ("marketing nutricional"), que puedan comprometer la digestibilidad del deportista. Por ello, el diseño de nuestros geles energéticos responde a criterios técnicos de máxima exigencia:

Matriz multinivel Novafit: cinco fuentes de carbohidrato — Golden Sugar, jarabe de glucosa de maíz, jarabe de fructosa, maltodextrina y Palatinose (isomaltulosa)
  • Matriz de 5 fuentes de carbohidratos: combinamos Golden Sugar, jarabe de glucosa de maíz, jarabe de fructosa, maltodextrina y Palatinose (isomaltulosa). Esta mezcla multinivel está calculada para ofrecer una relación neta equivalente entre monómeros de glucosa y fructosa de 1:0,8, optimizando de forma perfecta las vías de absorción SGLT1 y GLUT5 y favoreciendo una liberación energética sostenida sin picos ni valles insulínicos.
  • Fruta real para una asimilación natural: integramos entre un 30% y un 45% de pulpa de fruta natural, lo que aporta una textura fluida, un sabor genuino y una aportación de micronutrientes y agua orgánica que facilita el vaciado gástrico.
  • Minerales orgánicos de alta biodisponibilidad: en lugar de utilizar sales minerales agresivas, seleccionamos citrato de sodio y bisglicinato de magnesio, elegidos por su extraordinaria solubilidad, su óptima absorción y su suavidad con la mucosa gástrica.
  • Elaboración artesanal controlada: todos nuestros productos se elaboran artesanalmente en nuestro propio obrador, lo que nos permite controlar cada fase del proceso, garantizando productos aptos para veganos, sin lactosa y sin gluten.

Preguntas frecuentes

A continuación, respondemos de forma directa y resumida a las dudas más comunes de deportistas, ciclistas y corredores respecto a la nutrición durante el ejercicio y el debate del lactato:

¿Por qué los carbohidratos siguen siendo el ingrediente rey de la nutrición en resistencia?

Porque son el combustible metabólico más eficiente que el cuerpo humano puede oxidar rápidamente para producir ATP durante el ejercicio de intensidad moderada-alta. Al ser los depósitos endógenos de glucógeno limitados, el aporte exógeno de carbohidratos es el único método demostrado que frena el agotamiento energético, mantiene la glucemia y sostiene el rendimiento en esfuerzos prolongados.

¿En qué consiste la estrategia de carbohidratos múltiples transportables y por qué evita las molestias digestivas?

El intestino dispone de un transportador de glucosa (SGLT1) que se satura al absorber cerca de 60 g/h, (1 g/min). Si se ingiere únicamente glucosa o maltodextrina por encima de esa cifra, el exceso queda retenido en el intestino provocando molestias. Al añadir fructosa, se activa un segundo transportador independiente (GLUT5). De este modo, se pueden absorber y oxidar 90 g/h o más con total comodidad digestiva.

¿Qué es la "lanzadera de lactato" (Lactate Shuttle) y por qué cambió la forma de entender este metabolito?

Fue demostrada por el profesor George A. Brooks y probó que el lactato no es un residuo tóxico, sino un intermediario metabólico vital. El lactato producido por unas fibras musculares es transportado a otras fibras, al corazón o al cerebro para ser reutilizado como energía aeróbica.

¿Qué dice la evidencia científica actual sobre la eficacia de los geles con lactato exógeno?

La evidencia clínica en rendimiento real es muy limitada e inconsistente. La gran mayoría de estudios controlados en contrarreloj de resistencia no muestran una mejora significativa de marcas o vatios. Algunos ensayos señalan beneficios modestos restringidos a esfuerzos breves de intensidad máxima cerca del VO2max, pero no en pruebas de larga distancia.

¿Por qué los suplementos orales de lactato pueden provocar náuseas o problemas gastrointestinales?

Porque para formular lactato en gel o bebida es necesario unirlo a minerales formando sales, (como el lactato sódico). Un estudio clave (McCarthy et al., 2024) demostró que la elevada osmolaridad e hipertonicidad digestiva de estas dosis salinas provoca frecuentes molestias gastrointestinales, incluyendo náuseas y vómitos, sin elevar de forma útil el lactato sanguíneo.

¿Por qué no debemos aplicar directamente a deportistas aficionados las estrategias del pelotón profesional?

Porque existe un fuerte sesgo de extrapolación. Los ciclistas profesionales poseen una capacidad de asimilación digestiva y un entrenamiento metabólico extraordinarios, además de competir bajo supervisión médica constante. Los deportistas amateurs o populares no cuentan con esos parámetros ni con estudios específicos que avalen el uso de ingredientes osmóticamente complejos como el lactato en sus rangos de entrenamiento.

¿Cómo aborda Novafit la formulación de sus geles energéticos para el deportista de resistencia?

En Novafit apostamos por la evidencia consolidada: una matriz multinivel de 5 carbohidratos con ratio glucosa:fructosa de 1:0,8, combinada con pulpa de fruta natural (30-45%), sales minerales orgánicas (citrato de sodio y bisglicinato de magnesio) y una fabricación artesanal en obrador propio, libre de gluten y apta para veganos.

Referencias bibliográficas y lecturas recomendadas

  • Jeukendrup, A. E., & Currell, K. (2008). Superior endurance performance with ingestion of multiple transportable carbohydrates. Medicine & Science in Sports & Exercise, 40(2), 275-281.
  • Podlogar, T., Bokal, Š., Cirnski, S., & Wallis, G. A. (2022). Increased exogenous but unaltered endogenous carbohydrate oxidation with combined fructose-maltodextrin ingested at 120 g/h vs 90 g/h. European Journal of Applied Physiology.
  • McCarthy, S. F., Bornath, D. P. D., Tucker, J. A. L., & Hazell, T. J. (2024). Oral sodium lactate ingestion does not increase blood lactate concentrations and is accompanied by moderate-to-severe gastrointestinal side effects. Journal of Applied Physiology, 137(5), 1279-1284.
  • Brooks, G. A. (1986). The lactate shuttle during exercise and recovery. Medicine & Science in Sports & Exercise, 18(3), 360-368.
  • Jeukendrup, A. E. (2024). Lactate: from villain to fuel to hype? MySportScience Educational Portal.
  • Rodríguez Huertas, J. (2023). Revisiones sobre bioenergética mitocondrial y metabólica del lactato en el ejercicio físico. Universidad de Granada.

Artículo elaborado por el equipo de Novafit.

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